Music, my only true love

just let me hear some of that rock'n'roll music

miércoles, 26 de octubre de 2011

Disorder

Principios.
Son emocionantes, no saber lo que te espera en el futuro, no conocer a esa persona y tener tantas ganas de llegar a saber cada detalle de su vida.
Cada vez que me enfrento a ello, mi estómago se pasa el día dando saltos y mi cabeza imaginando cómo será esa vida desconocida, hilando historias bonitas y tristes, amores y desamores y catástrofes con finales felices.

Y va pasando el tiempo y conozco a esa persona, cada momento un poquito más.
Y primero vienen los días soleados con risas, paseos, confesiones en un coche de vuelta a casa y el tiempo pasando cada vez más y más rápido y las noches escapándose entre los suspiros provocados por la novedad, por las ganas de saber más detalles que definan a esa persona por la que empiezo a sentir algo.

Después las tardes en las terrazas a finales del verano, donde todavía quedan algunas batallas que contar, cosas que han formado y definido a esa persona, esos días en los que me doy cuenta que quizás él no era todo lo que imaginé en el instante en que lo conocí, pero que sigue teniendo algo que me atrae con una fuerza inmensa. Besos que pronostican amor y pasión. Caricias que me hacen quedarme sin aliento. Y el tiempo empezando a ir en cámara lenta, como en la película más romántica de todas, con música de fondo.

Y por último, el fin. Noches de domingo lluviosas. Saber algo más se hace imposible, se conoce cada momento, cada instante, cada anécdota. Él no es quien imaginé que sería al principio. Y empiezan las peleas y los gritos, empapados por el agua que no deja de caer y de inundar la relación. Los reproches y saber demasiado. Noches que no acaban se llenan de pensamientos, de intentos fallidos de mejorar algo que está empezando a caer el vacío. Y sigue lloviendo. Y se reproducen escenas del principio, de algo que parecía que no iba a terminar nunca. Y la confusión impregna cada segundo y el tiempo se detiene. Y escapo, escapamos de algo que como todo ha llegado a su límite y no tiene ningún futuro visible tras esos nubarrones. Y entre sollozos y rabia se pone un punto y final.
Y tiempo después el consuelo llega sabiendo que seré una memoria suya. Y él formará parte de mi vida y de lo que soy, siempre.

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