Music, my only true love

just let me hear some of that rock'n'roll music

viernes, 6 de julio de 2012

Noches de incendio



Noches de verano. Noches de esas en las que todo parece estar estático, de esas en las que el viento no sopla y el asfalto desprende el calor que ha ido acumulando durante todo el día.
Enciendo un cigarro y todas las dudas acumuladas empiezan a salir del rincón donde las tenía almacenadas en un mero intento de olvido. 
No estoy contenta, no soy feliz, falta algo en mi vida. Todo el mundo que me viera pensaría que lo tengo todo, que me quejo por vicio. Quizás tienen razón, pero recuerdo lo feliz que era hace dos años. Recuerdo lo mucho que reía, lo que luchaba por aquello en lo que creía. 
Y ahora, ahora todo es tan diferente. Me he vuelto una persona aburrida, metida en la rutina del día a día. Siento como si todos los días fueran el mismo, siento como mi si mi verdadera identidad estuviera oculta debajo de varias capas que se han formado desde hace dos veranos. 
Creo que este es el motivo por el cual he quedado contigo. Porque tú siempre has sido la única persona capaz de sacar mi lado más rebelde, mi verdadero yo. 
Y de repente escucho ese sonido tan familiar pero a la vez tan lejano, tan oxidado en mi memoria por el paso del tiempo. Escucho ese rugido tan apasionante que hace que mi corazón empiece a acelerarse y me sienta tambalear a punto de caer el suelo. Y el sonido se convierte en una imagen. Doblas la esquina en tu moto color rojo cereza y entonces creo que no podré mantenerme en pie mucho tiempo más.
Apagas el motor y te bajas. Y te acercas a mí. Tú y tu chaqueta de cuero, tú y tu pelo negro, tú y tus pantalones gastados, tú y tus manos, esas manos que siempre me rodeaban haciéndome sentir segura, tú y tu manera de andar. Tú. 
Me das un beso en la mejilla, me coges la mano y me llevas hasta tu moto, me pones el casco y subo detrás de ti. Arrancas la moto y nos perdemos en la noche, en los recuerdos. Mis manos se aferran a tu chaqueta, inspiro tu olor y cierro los ojos. Me traslado a nuestro verano, a la playa, a los conciertos, las hogueras y a la pasión que nos poseía cada noche. 
Las lágrimas no se detienen y yo tampoco intento que lo hagan. Estoy llorando pero sonrío. Unos pocos minutos contigo y me vuelvo a sentir la de antes. Me siento capaz de todo, me siento la niña de 18 años. 
Llegamos a nuestro lugar, bajamos de la moto. Me quito el casco. No te doy tiempo a decir nada. Te atraigo hacia mí y entre suspiros nos fundimos en el beso que volvió a dármelo todo. 

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